El Papa nos dice en su encíclica Evangelium Vital:
Con el tiempo las amenazas contra la vida no disminuyen. Al contrario, adquieren dimensiones enormes. No se trata sólo de amenazas procedentes del exterior, de las fuerzas de la naturaleza o de los <<Caines>> que asesinan a los <<Abeles>>; no, se trata de amenazas programadas de manera científica y sistemática. El siglo XX será considerado una época de ataques masivos contra la vida, una serie interminable de guerras y una destrucción permanente de vidas humanas inocentes. Los falsos profetas y los falsos maestros han logrado el mayor éxito posible. Más allá de las intenciones, que pueden ser diversas y presentar tal vez aspectos convincentes incluso en nombre de la solidaridad, estamos en realidad ante una objetiva <<conjura contra la vida>>, que ve implicada incluso a Instituciones internacionales, dedicadas a alentar y programar auténticas campañas de difusión de la anticoncepción, la esterilización y el aborto. Finalmente, no se puede negar que los medios de comunicación social son con frecuencia cómplices de esta conjura, creando en la opinión pública una cultura que presenta el recurso a la anticoncepción, la esterilización, el aborto y la misma eutanasia como un signo de progreso y conquista de libertad, mientras muestran como enemigas de la libertad y del progreso las posiciones incondicionales a favor de la vida.
Santo Tomás de Aquino decía que matar a un ser humano va contra nuestra inclinación natural.
ALBERTO SCHWEITZER dijo:
La esencia de la bondad es: Conservar la vida, promover la vida, ayudar a la vida a alcanzar su destino. La esencia de la maldad es: destruir la vida, impedir el desarrollo de la vida.
Para los cristianos DIOS es el dueño de la vida y por tanto no podemos disponer de ella como nos dé la gana. Además, hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios, pues tenemos una dignidad que merece un respeto muy especial

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